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La Simulación.

Qué se busca con la simulación:

Cuando hablamos de simulación debemos diferenciar la simulación ingenua cuando el postulante busca en la Evaluación laboral mostrar que tiene las condiciones para el perfil del puesto, con el fin de hacer una prueba favorable. Muy distinto de la simulación que se encuentra en las Pericias donde se busca mostrar una patología (delirios, depresiones, efectos traumáticos), con el fin de obtener resarcimiento o para evitar consecuencias agravantes en un Juicio.

¿Cómo percibimos en el test la simulación?

Hemos encontrado en las librerías libros que indican qué es lo que hay que contestar en el caso del test de las Manchas (Rorschach y Zeta). Con gran sorpresa hemos leído ¡la lista de Populares! Lo que se logra con dar solamente populares es ubicarse como uno más de la mayoría estadística quedando afuera aquello que le es propio y singular. En los casos de las personas que dieran respuestas populares solamente, es necesario emplear la Técnica de Estimulación para conseguir nuevas respuestas y sobre todo se puede cambiar por el otro test de las Manchas. Tampoco ha de sorprender que existan psicólogos que acepten tomar las pruebas a las personas que van a pasar por un psicodiagnóstico, con el fin de indicarles qué es lo que no deben decir qué es aquello que les conviene, forzando su espontaneidad. Tarea ingenua por demás; porque ante un buen examinador que observe y pregunte con agudeza es imposible disimular contradicciones, así como no se puede evitar dejar al descubierto rasgos que denuncian sus maniobras de simulación. Basta sólo como elemento seguro de detección: considerar el vínculo contratransferencial. Desde él se percibirá la estafa, el artificio, la falsedad dado en un clima inconfundible. El sujeto puede contradecirse en forma notoria y contrastante en sus respuestas; puede aparecer una lógica inadecuada con su estilo. La confusión de su discurso puede dar una pista siempre que ella no sea precisamente una característica de un estilo de personalidad confuso en toda su extensión. Nos hemos informado que muchas de las técnicas tradicionales conocidas empleadas por los psicólogos, en el caso de "Persona bajo la lluvia" por ejemplo, son descriptas minuciosamente por Internet sobre qué cosas y cómo deben dibujarse. Pero no hay duda que el trazo nunca se logrará dominar a voluntad dado que el mismo depende mayormente del comando cerebral. Posiblemente el adiestramiento en técnicas de dibujo logre enmascarar en parte el rasgo natural. Hemos visto también que las personas que deben pasar por un psicodiagnóstico laboral o psicotécnico preguntan a los compañeros que ya pasaron, qué cosas hay que ver, así repiten lo mismo. Es increíble que tanto el que copia como el que le cuenta lo que vio, tome por válido y verdadero lo que este último diga. De este modo el que cuenta se propone como modelo ¡en una técnica proyectiva! Tal ignorancia, ingenuidad y omnipotencia quedan al descubierto al momento, sobre todo cuando aparecen al lado de respuestas negativas o para nada convenientes con los criterios de interpretación, evidenciando que no tienen idea de qué es lo favorable o no. Esta posición se sostiene en la creencia de que el examinado puede sabe perfectamente cuáles son las respuestas poco convenientes. Es muy común decir "¡Estoy muy loco porque vi tantas mariposas!", aunque en realidad es el test el que predispone a eso desde que fueron elegidas láminas que faciliten ver animales. A una persona de mayor sagacidad nunca se le ocurrirá pensar que lo que él ve es lo certero, en un test donde se le dice en la consigna "las personas ven diferentes cosas". Cuando el sujeto se demora sistemáticamente antes de dar sus respuestas es muy útil preguntar qué le sucede por dentro en dicha demora; es en la calidad y coherencia de lo que conteste, junto al conjunto de manifestaciones clínicas, donde percibiremos si estamos o no ante un simulador; sin duda es por la Entrevista posterior a la toma del test donde la situación quedará esclarecida.

En sintesís

Para deslindar si hay simulación se encuentra como prueba de fuego la Encuesta. Más que en los contenidos, localizaciones o determinantes, el sujeto se muestra en el cómo lo dice; en el tipo de lógica que emplea para justificar su respuesta; en la línea melódica. Esto es decisivo, junto a todo el repertorio de verbos, adjetivos, adverbios y léxico empleados en su discurso. Es en lo paraverbal, en sus contradicciones, sus mecanismos defensivos y en el intercambio vincular con el examinador, donde se logrará el conocimiento más acabado del examinado para poder dilucidar la simulación.

Aporte y Colaboración de Lic. Stella Maris Scalise Libro: El Test de Zulliger Ed. 2009- (Capítulo V página 166.)

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